Timidez patológica

En la mayoría de los casos la timidez no pasa de ser una característica de personalidad que influye, en mayor o menor medida, en las relaciones de la persona pero que no afecta de manera grave a su salud psicológica. Sin embargo, existen ocasiones en las que el problema puede evolucionar a un trastorno psicológico. La fobia social y los trastornos en los que la timidez se manifiesta de forma violenta los trataremos en otros artículos. A continuación pasaremos a explicar otros, también de gran importancia:

  • Narcisismo: La persona se engaña a sí misma y a los demás disfrazando su timidez de seguridad absoluta. Se cree superior a los demás y, por lo tanto, se muestra arrogante y desprecia a sus semejantes. En el fondo, estas personas viven con la ansiedad constante de que se descubra el papel que están interpretando, además de ser rehuidos por los demás.
  • Trastornos de ansiedad: La persona tímida puede sentir tal incomodidad en algunas situaciones sociales que puede desarrollar un cuadro de ansiedad e incluso adquirir fobias relacionadas con esa situación. Por ejemplo, si un desconocido nos habla en un ascensor y eso nos pone extremadamente nerviosos, podemos relacionar nuestra ansiedad con el ambiente en el que estábamos y desarrollar un miedo a los ascensores, que después puede ir generalizándose a otros lugares cerrados.
  • Depresión: El progresivo aislamiento, la falta de contactos sociales de calidad y la desesperanza por no encontrar una solución a su problema pueden llevar a la persona a desarrollar una depresión. Además, los continuos pensamientos negativos y las críticas que la persona se dirige a sí misma irán minando su autoestima y robándole fuerzas para luchar y salir adelante.
  • Dependencia: Como la persona tímida evita relacionarse con nuevas personas, se encontrará excesivamente atada a las escasas personas en las que confía. Su miedo a perderlas y no ser capaz de encontrar nueva gente que le quiera y le acepte, hará que caiga en una situación de dependencia. Esto puede colocarlos en una situación en la que harán todo lo que la otra persona quiera y tolerarán cualquier comportamiento. Por otro lado, el continuo miedo a perder a esa persona hará que estén continuamente preocupados y se muestren posesivos y celosos en extremo.
  • Aunque estos trastornos no tienen por qué aparecer en una persona tímida, si crees que puedes estar desarrollando alguno de ellos, convendría que acudieses a un especialista que pueda ayudarte con tu problema.