La timidez y el abuso de alcohol o drogas

Las personas tímidas sienten miedo continuo a estar en situaciones sociales en las que puedan ser juzgadas o a actuar de manera que las haga parecer estúpidas o ridículas. Por ello suelen evitar conocer nueva gente o acudir a lugares en los que vayan a estar rodeados de desconocidos (fiestas, bares…)

Cuando estas personas son arrastradas a estas situaciones pueden hallar que la ingesta de alcohol o drogas reduce su ansiedad y las hace comportarse de una manera más relajada. De repente pueden encontrarse actuando de manera improvisada y natural, sin sentirse preocupados por lo que opinen los demás. Además, las drogas o el alcohol provocan una sensación de seguridad y confianza en uno mismo que era desconocida hasta el momento para la persona tímida.

Todo esto puede hacer que la persona tímida crea haber encontrado en el alcohol o las drogas la solución a todos sus problemas. De repente sabrá que podrá encontrarse a gusto rodeado de gente y disfrutar de situaciones que, hasta el momento, le habían estado prohibidas por su ansiedad y su miedo.

Si este consumo se generaliza y se convierte en el modo en el que la persona tímida soluciona todos sus problemas sociales, acabará encontrando que a su timidez han acabado sumándosele otros problemas.

Para empezar, es posible que al día siguiente del consumo, se encuentre avergonzándose de las cosas que dijo o hizo y tema volver a reunirse con las personas con las que estuvo y enfrentarse a sus opiniones o críticas.

También puede encontrarse con que su consumo de alcohol o drogas va aumentando y que no puede controlarlo. Cada vez necesitará tomarlo en más ocasiones y en mayor cantidad, hasta desarrollar una autentica adicción. Esta dependencia puede causarle problemas de salud, laborales o discusiones con su pareja, familia o amigos.