Hipnosis como terapia contra la timidez

A pesar de que mucha gente ve la hipnosis como un truco de feria en el que no cree, debemos insistir en la idea de que se trata de un procedimiento terapéutico de eficacia probada.

Para poder someterse a ella necesitaremos ponernos en manos de un profesional cualificado (psiquiatra o psicólogo) con el que hayamos llegado a un nivel de confianza que nos permita caer en trance.

La hipnosis, como terapia de la timidez, tiene dos usos fundamentales:

  • Descubrimiento de las causas profundas de la fobia social: Hay personas a las que las interacciones sociales les generan tal ansiedad que sufren auténticos ataques de pánico. Estas personas terminan por aislarse o desarrollar otros trastornos como la depresión. Muchas de esas personas no saben indicar cuándo comenzó su problema o cuál fue la causa que lo desató, ya que, al ser una situación angustiosa, la han enterrado en su inconsciente. Para estas personas la hipnosis puede resultar muy eficaz, ya que las ayudará a recordar esa situación traumática (abusos, burlas, rechazo…). Una vez conocida la causa, será más fácil trabajar para lograr la recuperación.
  • Instaurar en la mente mensajes positivos: Si el problema que está causando la timidez es el pensamiento negativo y las críticas que la persona se dedica a sí misma, la hipnosis puede ayudar indicándole a la persona en trance una serie de pensamientos positivos que quedarán en su mente y que la persona se repetirá para elevar su autoestima y la confianza que tiene en ella misma. Esta misma técnica se puede utilizar para que los pensamientos negativos queden bloqueados.

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