El tratamiento más utilizado para tratar la fobia social es el cognitivo-conductual, que es el que se ha demostrado como más completo y eficaz ya que se encarga de todas las facetas del problema: pensamientos, emociones y conductas.
En un primer momento, el psicólogo realizará una evaluación del problema para conocer la gravedad y alcance de los síntomas, sus posibles causas y consecuencias. Para ello estudiará los síntomas fisiológicos, las conductas y las emociones de la persona con fobia social a través de entrevistas al implicado y, en algunos casos, a sus personas cercanas, autoinformes, observación…
Una vez haya conseguido toda la información, el psicólogo elaborará un tratamiento personalizado, adaptado a las características específicas de la persona.
El tratamiento englobará los tres niveles en los que se manifiesta la fobia social:
Los procedimientos que suelen usarse en el tratamiento de la fobia social son las estrategias de relajación y respiración, el entrenamiento en habilidades sociales, la exposición a situaciones de ansiedad y la reestructuración de los pensamientos.